El suelo vinílico es un material resistente, pero de 0.2mm de grosor. Por ello, cualquier peso que ejerzamos o roce con materiales punzantes, las patas de madera de una mesa o silla, el metal de una lámpara o incluso los tacones de aguja, puede romper el vinilo o dañarlo de forma irreversible.

Por ello, recomendamos revestir todo aquello que esté en contacto con el vinilo con tacos de fieltro y por supuesto no arrastrar ningún electrodoméstico, puerta, mesa, sillas, o cualquier otro elemento.

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